
David Thomas Broughton ha ido abriéndose camino entre el público y la crítica de nuestro país desde que tocó por primera vez en tierras españolas en el Tanned Tin del año pasado. Armado con una guitarra, unos cuantos pedales, su personal voz y su desconcertante presencia escénica, Broughton conquistó todas las miradas con una mezcla sugerente de sensibilidad de autor y el desparpajo de un ídolo de masas. Canciones acústicas devoradas por una hoguera de efectos. En su último trabajo David Thomas Broughton vs. 7 Hertz (Acuarela, 2007), el británico se rodea del grupo experimental 7 Hertz en la grabación de una sesión de música improvisada, poesía deformada como cristales ablandados por el fuego.
Arborea: Desde algún lugar en el norte de Maine, las guitarras de los hermanos Shanti y Buck Curran suenan remotas. Sus melodías funden la tradición folk británica con los ritmos primitivos de los Apalaches en una mezcla que sabe a barro y avispas, a banjos y timbales enganchados en las ramas de Wayfaring Summer (Summer Street, 06), un disco que latía por debajo del suelo, subterráneo, dejando una pista débil hacia senderos en los que desaparecer. Y es que detrás de cada acorde puntiagudo, de cada palabra afilada, parece encarnarse el pasado de todo un pueblo, que susurra y avisa, como una llamada a la oportunidad para escapar hacia otra vida.
Remate es un músico educado en la música clásica desde que llevaba pantalones cortos y calcetines largos. Su primer héroe fue una heroína, una enjuta profesora de piano bielorrusa, quien le enseñó a tocar el piano durante horas sin que le doliesen las muñecas. El segundo héroe fue un profesor de guitarra surafricano de tupé ensortijado, que le inculcó la trascendencia de la postura si se ambiciona ser un buen guitarrista. Después de tanto prefacio se convirtió en el antihéroe Remate, un singer-songwriter sin límites: del folk al blues, del rock al gospel, del country al pop, siempre con la ambición de quien sabe que las influencias hay que merecérselas y el estilo es algo más que citar a otros estilistas.