Xiu Xiu son una de las sensaciones del nuevo indie norteamericano. Aquí hay talento sónico y lírico en un estado cercano a la pureza. Nacidos como proyecto en 2000 y liderado por el temperamental cantautor Jamie Stewart, ya desde sus inicios han hecho música que o bien se ama con locura o bien se odia con saña. Toman su nombre de la película Xiu Xiu (The sent down girl, USA, 1998) dirigida por Joan Chen, un estremecedor drama situado en plena Revolución Cultural China, y su música es dolorosamente autobiográfica, melancólica e histriónica. Tiene, desde luego, reminiscencias del pop británico y el post-punk, el techno y la cálida improvisación del lo-fi, pero a diferencia de la mayoría de las bandas contemporáneas, que filtran su tradición por una malla que expone abiertamente sus fuentes, las influencias de Xiu Xiu no están tan al descubierto."Fabulous Muscles" es con diferencia la obra más electrónica y "pop" de toda su discografía. Xiu Xiu hacen uso de su sabio ingenio para atacar con saña los tópicos del rock con inversiones y referencias desconcertantes y jalonan uno de los trabajos más cortantes y rompedores del 2004.

Nathan Amundson no es precisamente la alegría de la huerta cuando coge una guitarra acústica entre sus manos. Será porque este mundo no se merece una tan hermosa melancolía depresiva o quizás porque el chico se incluye entre los nostálgicos de la infancia, pero el caso es que Rivulets, proyecto con el que titula sus movimientos musicales, se compone básicamente de folk de alcoba polvorienta, aunque deje un par de aristas al descubierto en la mejor tradición slowcore y redondee el conjunto con ambientes cautos y perezosos.
 
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