Esta es la historia de uno de esos discos que se cuelan por sorpresa en la habitación de tu casa y de repente ves que acaban ocupando el primer lugar en la estantería de discos más exquisitos. Esta es la historia de un LP que no necesita más presentación que su música: country y gospel cósmico repleto de claroscuros. Retratos para los perdedores de América, los adictos a la soledad que acecha a horas intempestivas.
Porque la música incluida en " Micah P. Hinson and the gospel of progress" es una auténtica alegoría a la belleza de los sentimientos más desnudos, al aislamiento más creativo, a la serenidad más radiante. Con una biografía peculiar: nacido en Memphis,se mudó a Texas siendo niño, habiendo sido vagabundo tras la expulsión de su hogar, filtreando con las drogas y teniendo la mala suerte de haber pasado una temporada en la cárcel, detalles que no hacen más que acrecentar su leyenda de crooner-loser y nos ayudan a comprender mejor las claves de este LP.
Suspendamos las reglas del tiempo, las relativas a la duración de canciones en búsqueda del hit del momento y dejémonos llevar por este disco. Y, sobre todo, no sólo por lo que ofrece (que es mucho) sino por lo mucho que puede dar de sí el místico compositor folk de Texas: a veces amargo, otras romántico, pero siempre cálido, frágil y misterioso.