
APSE
Después de haber publicado un EP de 5 canciones en Acuarela el pasado
año, este joven quinteto –con residencia entre Boston y Nueva York-
vuelve a la carga con un trabajo que parecen haber grabado con un cuchillo entre
los dientes. Directo, intenso, tribal, catártico y, por momentos, hasta
alucinógeno, “Spirit” golpea con la fuerza de quien domina
los resortes del post-rock, el post-punk y la psicodelia en diez cortes que
no dejan ninguna duda: estamos ante uno de los debuts del 2006.
CARLA BOZULICH
Carla Bozulich es una artista difícil de encasillar, grita desquiciada
igual que susurra vulnerable e indefensa, proviene del punk de California de
hace dos décadas y llegó a ser emblema del country alternativo,
coqueteó con el dance industrial y militó en bandas a las que
cuesta encontrar similitudes entre sí: Ethyl Meatplow, The Geraldine
Fibbers y Scarnella. Su debut en solitario fue una rareza más: la reinterpretación,
canción a canción y cargada de acidez y sello personal, de Red
Headed Stranger (2003), álbum referencial del viejo icono country . En
Evangelista, su tercera obra como Carla Bozulich, y con la brillante colaboración
de miembros de Godspeed You! Black Emperor, A Silver Mount Zion, Black Ox Orkestar
y Frankie Sparo, bandas estelares de la escudería canadiense Constellation
en la que se grabó el disco, Carla ha creado nueve canciones impresionantes
sin las que 2006 no sería lo mismo y que harán pensar a Björk
y PJ Harvey tanto o más que cuando reescuchan los viejos discos de Janis
Joplin o Nico.
HRSTA
Hrsta, nombre en sánscrito que oculta a uno de los pilares de la escena
de Montreal, Mike Moya.
Su segunda y última grabación, el álbum Stem Stem In Electro
sitúa a Hrsta, ya activamente, en el sello canadiense Constellation y
muestra a un Moya iluminado, alucinado e inquietante, que sabe rodearse muy
bien.
Guitarras rasgadas que guían el camino, cánticos como mantras
repetidos con devoción y explosiones en el fondo, y en el cielo. Las
canciones de Hrsta pueden ser una balsa que reposa sobre el agua, lejos de la
agotadora civilización, o los truenos y relámpagos que tratan
de hundirte en el fondo del océano. Tú decides.