|
|
La finalidad de este informe es analizar la forma en que se unen, se juntan y se separan los jóvenes creadores y la administración. Para ello hemos colocado a los jóvenes creadores fuera del contexto de la enseñanza reglada, aunque por supuesto conocemos el hecho de que en muchos colegios, academias o centros especiales se imparten estudios de música, arte, teatro y otras disciplinas. En cierto modo, hemos querido dar protagonismo al joven que se acerca al mundo de la creación como amateur, y ver qué políticas, infraestructuras y programas de ayuda especiales existen en la administración, que estén dirigidos a esos jóvenes amateurs. ¿Se educa al joven creador en las infraestructuras públicas? ¿Tiene suficientes infraestructuras a las que recurrir? ¿Recibe ayuda en esos primeros pasos hacia la creación? ¿La necesita? ¿Llega hasta los jóvenes la iniciativa de la administración? ¿Existe una ruptura? Si es así, ¿por qué? ¿Cómo se puede solucionar? Son muchas preguntas, tan sólo al comienzo de este informe, y no todas han encontrado respuesta una vez finalizada la reunión. Pero se ha avanzado y se han dado pasos importantes, aunque hayan sido tímidos. Y en ello ha sido de gran importancia el proceso de trabajo puesto en marcha: en primer lugar, se realizó un informe con las opiniones de varios entendidos y personas implicadas en el tema; basándose en el mismo, se organizaron unas jornadas en el Centro Cultural Koldo Mitxelena de Donostia, en noviembre del 2000. El primer objetivo de estas jornadas ha sido, en cierto modo, limitar ese espacio indefinido que reúne el lema jóvenes y cultura, es decir, poner en claro quiénes somos y qué problemas existen entre nosotros. Con ese fin se reunieron técnicos, promotores culturales particulares y periodistas del ámbito juvenil, en un maratón de una mañana y una tarde. Los primeros resultados no se hicieron esperar: tuvieron la posibilidad de conocerse, y no dejaron escapar en vano la oportunidad de poner sobre la mesa los problemas. Como muy bien se dedujo del primer informe, el mayor mal que afecta a administración y jóvenes es, en efecto, el de no conocerse. Y eso hay que evitarlo necesariamente, si queremos que las políticas dirigidas a los jóvenes sean efectivas, y si queremos que los jóvenes hagan suyos los equipamientos públicos y los llenen de contenido, para que, al final, surja una verdadera dinámica alrededor de los jóvenes creadores. En las jornadas organizadas para analizar las relaciones entre la administración y la cultura joven, dos fueron los temas que se trataron especialmente: uno, las relaciones entre los jóvenes y la administración, y el otro la relación entre las tendencias de mercado y consumo y la administración. De todos modos, el problema de fondo de estos dos grandes temas es el que representa la definición de la administración: cómo actúa y cómo debería actuar; cuál es el papel del técnico, qué debe ofrecerles a los jóvenes; qué relación debe existir con la sociedad civil; cuál es su sitio en estos tiempos en los que la cultura se inclina hacia las leyes del mercado de consumo. Un tema, donde los haya, con muchas derivaciones, todas ellas válidas, sin embargo, para ir al centro de la cuestión. A lo largo de las jornadas, se han hecho patentes acuerdos y desacuerdos. Se ha estudiado el papel de la administración desde diferentes puntos de vista y a diferentes niveles. Se han hecho interesantes intentos de concretar el campo de trabajo de los técnicos a nivel provincial o municipal. Pero una cosa es el trabajo que hay que llevar a cabo a nivel local con los jóvenes y para los jóvenes, y otra, bien diferente, la poca capacidad de maniobra que tiene la administración ante la cada vez más brutal cultura del mercado de consumo. Se trata de dos espacios de discusión diferentes, pero al mismo tiempo unidos. Y que, además, son una fuente de inquietud. Todos los que intervienen en esa realidad han tenido la palabra: la propia administración, a través de los técnicos de Cultura y Juventud, las iniciativas privadas, los expertos en cultura joven, los medios de comunicación que se dedican a la información juvenil y los propios jóvenes creadores. En estas jornadas se han producido importantes aportaciones, especialmente porque todos los agentes han tenido la oportunidad de ponerse frente a frente, de conocerse, de hablar y de discutir. Y esto, en este primer paso del proceso, es tan importante como los resultados. En las siguientes paginas recogemos los informes y lo que nos han deparado los coloquios. Se trata del primer fruto de este primer paso. . |
|