INFORMES:

Roger Martinez-Sociólogo, experto en cultura juvenil.
Patxi Hipólito-Técnico de juventud del Ayuntamiento de Oñati.
Frantxis López de Landatxe-director del Centro Cultural "Koldo Mitxelena"

.

Cultura juvenil y políticas de juventud

Roger Martínez Sanmartí
(Sociólogo)
ms@arrakis.es

.

La invitación a participar en la discusión del documento Los jóvenes y la cultura es un verdadero honor, ya que lo considero un excelente punto de partida para analizar y discutir sobre la cultura juvenil y las políticas públicas. Considero el contenido y el proceso de elaboración ejemplares. Por esta razón, y dado el planteamiento de estos encuentros Gaztemaniak!, en vez de utilizar el tiempo del que dispongo para desgranar mi punto de vista, prefiero remitir a aquellos que estén interesados al escrito que presenté en Gijón el año pasado (El tiempo libre y el ocio) y así poder aprovechar esta oportunidad para entablar un diálogo con el documento y todos vosotros.

Dividiré mi exposición en dos partes. En la primera puntualizaré los únicos elementos con los que difiero del documento y en la segunda proporcionaré y comentaré ideas y ejemplos prácticos que puedan ser útiles de cara a la práctica.

.
CULTURA JUVENIL Y BACKSTREET BOYS


El documento parte de una premisa que comparto plenamente: se entiende por cultura juvenil la cultura creada por los propios jóvenes. Con lo que no estoy tan de acuerdo es en el sentido que se la da a «cultura creada por los propios jóvenes». Seguramente por deformación profesional, me resisto a pensar la cultura en términos únicamente de «artefactos o productos culturales» y prefiero, en cambio, ampliar la definición a un concepto más antropológico, según el cual cultura se refiere a lo que es distintivo de la «forma de vida» de la gente.

Así, por lo tanto, al hablar de «cultural juvenil», no entiendo sólo el conjunto de «cosas» –canciones, cómics, conciertos, obras de teatro, estilos de vestir, esculturas, graffiti– producidas por los jóvenes, sino también los procesos y el conjunto de «prácticas». Me interesa la producción e intercambio de significados entre los miembros de una sociedad o grupo. Decir que pertenecemos a la misma cultura implica decir que interpretamos el mundo de la misma manera y que por lo tanto podemos expresarnos de manera que seamos entendidos por los demás. Me estoy refiriendo a «significados compartidos». Cuando los jóvenes interpretan su realidad de forma que –aunque sólo en parte– deja de ser comprensible para los adultos, hablamos de «cultura juvenil».

Es por esta razón que no comparto la delimitación del concepto defendida en el documento, que conlleva que «Difícilmente encontraremos este concepto de cultura en el ámbito del marketing manejado por las multinacionales». Se aportan ejemplos concretos: «los Backstreet Boys no entrarían dentro de nuestro concepto de cultura juvenil, no por lo menos en el utilizado en este informe; sí lo haría, por ejemplo, el fresco y dinámico grupo femenino de trash Jauko Barik, del colectivo Buena Vista, de Donostia».

Creo que pensar una política cultural de juventud desde esta premisa implicaría quedarse a medio camino en la ruptura que el informe propone. En otras palabras, no comparto la afirmación según la cual «otra cuestión es el consumo juvenil». Creo que una política cultural dirigida a la juventud no debe de establecer una frontera nítida entre producción y consumo por la simple razón de ésta no existe en la vida de los jóvenes. Defenderé este argumento en dos direcciones distintas:

1 • Primero la idea según la cual
la separación entre consumo y producción no es tan nítida como tendimos a pensar. Normalmente se presupone que el consumo es «pasivo» y la producción «activa». Por ejemplo en música, este tipo de distinciones acostumbra a ir asociada a otras como interpretación frente a consumo, o profesional frente a aficionado. Siguiendo a Paul Willis en su libro Cultura Viva, creo que la distinción no es tan nítida como parece. Lo que Willis define como «estética cotidiana» o «estética enraizada» hace de puente entre producción y consumo. Para entendernos, la mayoría de músicos pop han empezado como fans, grabando cintas de cassette de forma creativa, buscando CDs y cintas en tiendas especializadas, formándose un gusto musical determinado y discriminando entre estilos, grupos y canciones, convirtiéndose en productores en el consumo. En la cultura juvenil, el aprendizaje raramente viene a través de la academia. Es en esta estética cotidiana que los jóvenes aprenden progresivamente este nueva cultura tradicional que es la cultura popular (cultura pop), y que nos guste o no, está mediada por los artículos de consumo.

2 • Jiménez, citado en el documento, muestra como consumo y producción no son elementos opuestos, sino parte de un mismo fenómeno, en referencia a un nuevo elemento: «“(...) Está demostrado que escuchar un determinado tipo de música, más aún, practicar un determinado tipo de música es un medio de gran importancia en la socialización juvenil. Y en nuestra sociedad todavía no le concedemos toda la importancia que en verdad tiene, no por lo menos al nivel de lo que ocurre en otros países europeos”».

Yo recojo esta afirmación que considera la música escuchada y practicada cómo un medio de gran importancia en la socialización juvenil y la extiendo a los estilos juveniles en general, en los cuales también hay ropa, bares, discotecas, juegos de ordenador, películas y muchos otros artículos de consumo. A través del consumo de estos productos los jóvenes producen culturalmente las geografías sociales en las cuales se mueven. Es en estas geografías que se negocian identidades, transiciones y significados como las distinciones entre clases sociales, entre géneros, entre el euskara y el castellano, etc.

Usando una fórmula provocativa, cada vez se hace más cierta la frase según la cual consumo, luego existo: los jóvenes, para posicionarse en relación con los demás, necesitan del consumo. Es a través del consumo, de ropa, de música, de locales de noche, de cine, etc., que negocian su identidad y producen culturalmente las geografías sociales. Es en este sentido que hablo de nuevas relaciones culturales. Cómo en cualquier relevo entre generaciones, la reproducción social es en realidad una reproducción, y en el caso de la cultura juvenil esto se acentúa todavía más, debido al rápido cambio de los objetos (grupos de música, modas en el vestir, locales de noche) que obligan a cada nueva generación a renegociar los significados.

Las geografías culturales resultantes de esta renegociación pueden (re)producir las de los adultos o también cambiarlas. En relación con el Gazte Txoko, por ejemplo, en el marco de la producción cultural, se explica en el documento que «En él se juntan jóvenes de entre 12 y 17 años. De todas clases, jóvenes que no tienen problemáticas diferenciadas y jóvenes con graves problemas familiares y sociales. Y esta es, precisamente, una de las batallas ganadas por este Gazte Txoko: que todo tipo de jóvenes se mezclen en sus locales. Unos vienen desde el campo de la marginalidad, otros no, pero actúan con total normalidad y considerando que están entre iguales». El mismo tipo de proceso, sin embargo, se puede producir a través del consumo cultural.

Así, por lo tanto, en vez de hablar de cultura juvenil tal y como se entiende en el documento, prefiero hablar de «cultura popular» y «cultura corriente», tal y como hace Paul Willis. «Cultural popular» se refiere a los materiales de consumo que proporciona básicamente el mercado, pero también los propios jóvenes en los ámbitos locales. Son las canciones, conciertos, ropa, programas de televisión, juegos de ordenador, discotecas, películas, etc. Al lado de ésta, se puede colocar a lo que normalmente se considera «alta cultura», que también proporciona materiales, aunque mucho menos populares.

La «cultural corriente», en cambio, consiste en la apropiación que los jóvenes hacen de estos materiales en su vida cotidiana: el sentido que les adjuntan y el uso que les dan a esos objetos de la cultura popular. Volvamos al caso de los Backstreet Boys. Desde mi punto de vista, al centrarse en la producción, el documento establece una línea demasiado nítida entre este grupo «comercial» y Jauko Barik, que se considera «auténtico». Esta distinción no hace sino reproducir la clásica distinción entre la «alta cultura» de por ejemplo Mozart y la «cultura basura» de Jauko Barik, pero cambiando los parámetros. Esto es especialmente peligroso si no se tienen en cuenta los «consumos», en la cultura corriente, de estos diferentes materiales. Muchos consumidores de Jauko Barik en un contexto local pueden ser tan poco críticos y seguidistas como las seguidoras de Backstreet Boys. Es más, a través de este grupo puede desarrollarse estrategias de negociación de la feminidad nada acríticas. En otras palabras, no son los objetos sino la relación que se establece con los objetos lo que tiene que ocupar nuestra atención.

Pensemos en quién consume qué –cada tipo de música. Cómo no conozco el caso de Donostia, hablaré desde mi punto de vista en Barcelona, dónde el público de Backstreet Boys es femenino, y mucho más frecuente entre las posiciones más desaventajadas de la estructura social. Esto es obviamente sospechoso: el gusto musical de aquellos en una situación de desventaja social es el gusto más denostado por el resto de la sociedad.

Aquí es donde toda mi argumentación sobre la importancia de tener en cuenta no sólo la producción sino también el consumo muestra su importancia. Defiendo que todo tipo de consumo cultural tiene que ser considerado susceptible de políticas culturales. Un ejemplo ilustrará perfectamente mis razones. En los años 60, en Inglaterra, las revistas homólogas a nuestros Superpop y Nuevo Vale tenían un discurso homogéneo a través del cual aconsejaban a sus lectoras que lo que tenían que hacer es buscar un futuro marido que las mantuviese, mientras que hablaban de las amigas en términos de peligro de traiciones y desconfianzas. Durante los años 70, periodistas feministas entraron a trabajar en las redacciones de estas revistas, y aunque manteniendo el discurso sobre la belleza femenina, introdujeron planteamientos muy distintos gracias a los cuales se animaba a las lectoras a desarrollar amistades sólidas con otras chicas, a pensar en su carrera independientemente de que buscaran el amor de su vida y a reafirmar su autoestima.

Desde el punto de vista que defiendo, esto es política cultural (aunque llevado a cabo por particulares, por supuesto). Y es en esto sentido que defiendo que no establezcamos rígidas fronteras ni entre producción y consumo, ni entre comercial e independiente. Política cultural tiene que ver con facilitar y desarrollar la producción y la difusión, pero también el consumo, y también en regular el mercado, en marcar límites y cuotas para aquellos que no tienen el poder comercial, en impulsar la diversidad de contenidos, etc.

De cara al documento, por lo tanto, encuentro a faltar propuestas en dos sentidos: 1) desarrollar el consumo; y 2) regular y promover la industria. En relación con el desarrollo del consumo, una posibilidad es ofrecer espacios dónde haya materiales, tanto comerciales como no comerciales, donde los jóvenes puedan reseguir la genealogía de la cultura pop, así como las conexiones con la «alta cultura». Espacios dónde se propongan lecturas sofisticadas de los productos pop, pero
siempre desde una posición abierta, dialogante y «simpatizante», y no con elitismos de cualquier tipo que deslegitimen gustos o estilos determinados.

Estos espacios basados en el consumo también podrían facilitar actividades destinadas a mostrar cuan fina es la línea que separa consumo de producción, y por lo tanto a atraer a «consumidores» a actividades «productivas». Este paso es un elemento esencial de la filosofía Hazlo tú mismo (DIY: Do It Yourself), que con el Punk y ahora con la música electrónica e Internet alcanza límites insospechados.

En cuanto a la regulación y promoción de la industria, encuentro a faltar una política cultural que tenga en cuenta la realidad cultural de los jóvenes: muchos de ellos crean su cultura corriente a través de los materiales más comerciales. Esto hace que sea importante seguir de cerca esta cultura corriente, para ver si es necesaria algún tipo de regulación, por ejemplo para asegurar la diversidad. Si se crea un complejo comercial con bares y discotecas de noche, se pueden crear cuotas según estilos con tal que no sólo haya locales con estilos de música comerciales y mayoritarios, sino también otros diferentes. O pensemos en las licencias de radio. En Inglaterra hay licencias para radios musicales que especifican que tal o cual emisora sólo puede radiar música afro-caribeña de baile. Esta regularización tiene como objetivo asegurar que las minorías pueden tener acceso público a la música de su cultura corriente independientemente de las lógicas del mercado.

En definitiva, no creo que el objetivo de las políticas culturales tenga que centrarse en la producción y la difusión, tal y como defiende el documento, sino también en el consumo. Creo firmemente que puede haber consumos muy creativos y vigorizantes dentro de la cultura pop más comercial y consumos completamente alienados y pasivos dentro de la cultura más underground. Creo que un fuerte sector anticomercial es necesario, pero sin olvidar que la gran mayoría comercial es un elemento esencial de la cultura juvenil. Comparto la opinión de Eraso según la cual «hemos de impulsar que existan otras voces, que se escuchen otras voces», pero no comparto la idea según la cual «los Backstreet Boys no es representativo de nuestros jóvenes; el grupo euskaldun Jauko Barik, sin embargo, sí lo es». Creo tanto uno como el otro lo son, porque ambos cobran vida en la vida cotidiana de nuestros jóvenes.

.

IMPLICACIONES PRÁCTICAS

Una vez hechas éstas puntualizaciones, volveré a recoger las ideas del documento, que cómo he dicho al principio considero ejemplar, para aportar ejemplos reales e ideas concretas que pueden ser útiles a la hora de pensar la aplicación práctica del análisis. Haré seis aportaciones.

En primer lugar, acerca de la transversalidad, que considero fundamental. Este «giro cultural» que defiende el texto no debe limitarse a las políticas culturales, sino que debe incluir al conjunto de políticas para los jóvenes, desde la educación hasta las políticas de inserción laboral, vivienda y sanidad. En la escuela se puede fomentar un consumo discriminante y crítico dentro de la cultura corriente de los jóvenes (lo cual no implica necesariamente dejar de consumir Backstreet Boys); talleres de producción cultural pueden orientarse de manera que también ofrezcan formas
de inserción laboral no sólo como artistas, sino en cualquier de los oficios derivados de la cultura. En el ayuntamiento de Birmingham han llevado a cabo una experiencia interesante para conseguir la transversalidad real. La Directora Técnica de Servicios Juveniles tomó la decisión, completamente insólita en la administración, de destinar una parte importante de su partida presupuestaria a proyectos interdepartamentales con jóvenes. Reunió a los responsables de los otros departamentos y puso el dinero sobre la mesa, diciendo que podían tener acceso a él si pensaban y hacían proyectos dirigidos a los jóvenes. Al principio levantó suspicacias, y luego despertó la avaricia, hasta al punto que algunos departamentos se encontraron a fin de año con la embarazosa situación de tener que devolver parte del dinero porque no lo habían podido gastar. A medio plazo, sin embargo, el resultado ha sido excelente, y no sólo se han concretado proyectos para jóvenes desde diferentes departamentos y una coordinación interdepartamental real, sino que además aquellos técnicos de otros departamentos que han participado en estos proyectos han incorporado, una vez han vuelto a cuestiones exclusivas de su departamento, una sensibilización en relación con la lógica juvenil que aplican al conjunto de las políticas públicas.

En segundo lugar, también es significativa la opinión de un técnico de juventud de Birmingham que ha dedicado los últimos meses a organizar y poner en marcha un Consejo de la Juventud de laciudad. El técnico, que valora muy positivamente la iniciativa y la implicación de los jóvenes, cree que a medio plazo será difícil mantener este grado de ilusión. Él tiene la convicción de que para que la ilusión se mantenga, hace falta que exista tanto representatividad de sus miembros (no
pueden ni ser escogidos a dedo ni aleatoriamente, ni ser únicamente los miembros de las asociaciones) como el carácter vinculante de sus decisiones. Él piensa en, por ejemplo, equiparar sus propuestas a las de un técnico elevado de la administración, que pasan directamente al político y son tomadas muy en serio.

En tercer lugar, y todavía en Birmingham, hay un proyecto para jóvenes sin casa llevado a cabo por una asociación sin animo de lucro con la ayuda de donaciones de empresas, de fundaciones privadas y de la administración local. Este proyecto consiste en lo que llaman un Centro de Realojamiento, y consiste en un local de ocio al que pueden acudir los jóvenes vagabundos. Este local se rige por las normas de funcionamiento que deciden los propios usuarios democráticamente, y a lo largo de los años ha conseguido una excelente reputación y unos resultados sorprendentes. Pese a trabajar con jóvenes en situaciones de extrema marginación y problemas realmente graves, a base de insistir en el diálogo, en desarrollo personal, la democracia y el respeto, ha conseguido no solamente ser muy útil para la incorporación social de estos jóvenes, sino que ha dado lugar a increíbles proyectos de vídeo sobre la experiencia de los vagabundos y otras actividades culturales. Los grupos de trabajo siempre incluyen jóvenes que acaban de llegar con otros que han pasado por su misma situación y están en una estadio diferente en la actualidad. Lo importante del ejemplo es la constatación que la voluntad de diálogo, la orientación democrática y abierta, cuando se aplica con criterio no sólo tiene unos resultados, sino que estos pueden ser espectaculares.

En cuarto lugar, otro proyecto sorprendente es el de un centro de formación en Sheffield. También iniciado y gestionado por una asociación sin ánimo de lucro y con financiación del ayuntamiento y de donaciones de empresas y fundaciones. El proyecto (S.C.A.P.E.) consiste en un centro de formación en música, mecánica y reparación de material informático. El proyecto de música, que es el que me interesa especialmente aquí, consiste en formación en creación musical, en producción de sonido y en técnicas de promoción comercial e industrial. De esta manera, no sólo se desarrollo la producción de música, sino todo lo que la rodea, ofreciendo a los alumnos un amplio abanico de conocimientos y recursos para valerse en el mundo del trabajo. En el centro, además, no sólo se proporcionan conocimientos, sino ficheros y contactos con las empresas, con lo que se facilitan la inserción laboral de los jóvenes que participan en el proyecto. El proyecto se lleva a cabo en una antigua escuela que estaba abandonada, y que los responsables rehabilitaron una vez consiguieron que fuera cedida por el ayuntamiento. Durante el último año, tanto los responsables como alumnos han comprado un antiguo cine en ruinas y lo han rehabilitado ellos mismos hasta convertirlo en una discoteca dónde durante el día se harán prácticas de sonido y de Djs,y durante la noche será un local comercial como cualquier otro en el que vendrán Djs y grupos de pop y rock locales y nacionales. La única diferencia con respecto a otra discoteca es que los beneficios irán a las fundaciones y agencias que han financiado el proyecto y al mismo proyecto. Es un claro ejemplo de cómo el mercado no es siempre uniforme, sino que permite realidades muy diferentes que dependen de los individuos y sus proyectos.

En quinto lugar, quiero destacar una frase del documento: «La cultura creativa ha dejado de ser un trabajo romántico solitario. Y es cierto que últimamente se han formado diversos colectivos, aunque no demasiados, por ejemplo los de Dj, los de escritores, y los resultados han sido positivos. Por ejemplo, el colectivo literario Lubaki Band, formado hace unos cuatro años, ha conseguido hacer llegar al mercado tres o cuatro escritores jóvenes de gran provenir». Creo que este tipo de realidades iene que verse como un capital importante a capitalizar. Es importante que se desarrolle entre los artistas locales un sentido comunitario en el sentido de dedicar una parte de su tiempo, que puede ser unas horas a la semana, una semana al año o lo que cada uno esté dispuesto a aportar, para colaborar –cobrando si es posible– en proyectos musicales con jóvenes. En Inglaterra pude observar algunos proyectos de este tipo y su impacto entre los jóvenes es sorprendente. El hecho de crear música al lado de músicos profesionales y comprobar en la práctica que no están tan lejos de crear música de verdad es uno de los procesos más importante de reafirmación.

Finalmente, quiero recordar que si bien es importante que la administración lleve a cabo la orientación señalada en el informe, también lo es que los jóvenes, el mundo asociativo y las empresas también apunten en una misma dirección. En el documento Santi Eraso lo tiene muy claro: «Es el momento de comenzar a trabajar con la iniciativa privada y los colectivos sociales». No se puede depender únicamente de la ayuda pública, sino que hay que articularla con la iniciativa privada y las asociaciones sin ánimo de lucro, creando redes sociales más amplias y con más recursos que pueden fortalecer la cultura juvenil, en un sentido amplio, en cada territorio.


.

¿Cúal debe ser la misión de la administración frente a
la cultura general y a la cultura de los jóvenes
concretamente?

Frantxis López de Landatxe

(Director Centro Cultural "Koldo Mitxelena")

.

Los organizadores de este evento me han lanzado el desafío de plantearme, así, a las bravas, la pregunta que encabeza este texto. Desafío digo, y digo bien, porque ¿no me están poniendo en el brete de dar respuesta y explicación a una de las grandes incógnitas a las que se enfrenta la administración pública? Y encima me veo obligado a responder así, cara al público, con estos magros apuntes que he pergueñado para salir del paso. Pero, así son las cosas, y los que nos dejamos engañar fácilmente, nos vemos expuestos a estos desafueros.

No voy a poder ser sistemático, no sólo porque no estoy muy dotado para ello, sino porque el campo que tratamos es demasiado amplio. Primero tendría que explicar qué es cultura, pero en esto soy cada vez más laxo y ya transijo con todo, o casi: el ocio,las bellas artes, el rock, los parques temáticos, los anuncios de las TVs, las pelis pornos de los setenta y las motos en los museos. Todo es cultura, así que no me vengáis ahora con tiquismiquis.

Veamos dónde estamos ahora, en este momento.

Asistimos, como invitados o como protagonistas, a un cambio tecnológico de gran envergadura. Ahora (casi) todo puede estar en formato digital, cualquier experiencia humana es emulada, la realidad y la virtualidad se nos mezclan y los límites se desvanecen. Y ya no digamos para la juventud. Y es que los límites, las fronteras de los ámbitos de actuación también se desdibujan, se nos hacen más imprecisos.

Ahora todo es transportable en el tiempo/espacio. No, todavía no hemos llegado al “Teletransporte, Scotty”, pero cualquier diría que vamos hacia ello. Internet está cambiando nuestras vidas, nos permite emprender una comunicación “muchos a muchos” que rompe con las clásicas “1 a 1” del teléfono, o “1 a muchos” de la radio, la televisión y otros medios de masas. Está creando una forma más natural de comunicación en la que la participación es más fácil y puede generar consensos bidireccionales, sinergias impensadas anteriormente y, en el mejor de los casos, una democratización de la creación, una colectivización libérrima en nuestra capacidad de hacer sentido.

Ese mismo desarrollo tecnológico, insospechado y raudo, también está provocando que las fronteras, los límites se difuminen, se vayan confundiendo, tanto entre sectores, como entre geografías o disciplinas.

Ante todos estos cambios, ¿cómo está la sociedad?

Como no podía ser menos, la sociedad es cada día más diversa, cada vez es más un asunto de diversas minorías, de multitud de sectores, de creencias, de preferencias de toda índole, de edades, de sexos (varios), de... la sociedad se está convirtiendo en algo multidimensional, cada vez más complejo, multiforme y, ¡ay!, a veces inaprensible.

A nuestro alrededor vemos surgir comunidades referenciales nuevas, que no tienen un componente espacial exclusivo: ONGs con socios en todo el mundo, grupos de presión con motivos insospechados, chats que reúnen a usuarios supuestamente humanos de cualquier parte del mundo, ...

Y frente a ellos, o al lado, gente sola, que busca sentido en la cultura y usa la cultura como vínculo de pertenencia.

A la par se está produciendo una ruptura generacional, muchas veces coaligada con esa nueva brecha que la tecnología, que como todo Jeckyll tiene su Hyde, está creando entre inforricos e infopobres. Se están creando nuevos hábitos de vida, una nueva forma de “sentir” el tiempo, otras maneras de aproximarse al mundo que son radicalmente distintas de las conocidas hasta ahora, robots de búsqueda, conocimiento colectivo, avatares, ...

Y, a la vez, todo ello nos enfrenta a un mercado global, a una homogeneización rauda de gustos y costumbres, un gran parque temático mundial en donde podemos pasar el rato, sin preguntas ni respuestas, sin críticas a los parámetros comerciales, a la búsqueda de beneficio, sin referentes que nos permitan crear sentido con todo ello.

Si nos centramos en nuestra sociedad, en la sociedad vasca, con todo lo amplia que es, con todos los divorcios que cada vez más nos quieren vender, y con la disminución continuada de valores propios que percibimos, parece que los consensos alrededor de las tres lenguas, de las diferentes sensibilidades culturales, de la (bio)diversidad específicamente vasca, son cada vez menos amplios, y aquí asumo la parte de subjetividad que en este somero análisis, producto de apreciaciones laborales, me corresponde.

Todo ello, los cambios tecnológicos y esa pequeña radiografía de la sociedad que he mencionado, nos impelen a buscar fórmulas de actuación que definan, acoten e impulsen el desarrollo cultural, en general, y como tema específico de esta reunión, el de la juventud.

Y aquí planteo una hipótesis: debemos hablar de ecosistema cultural, debemos definirlo y perfilarlo, desde sus cadenas tróficas hasta el umbral de tolerancia hacia ciertos productos, debemos imaginar un futuro en el que todos estemos implicados y en el que todos ganemos, porque, siendo conscientes de esta nueva realidad-irrealidad, de la interdependencia mundial absoluta, también somos dolorosamente conscientes de que esa globalización total(itaria), ese obligado “ser ciudadanos del mundo”, nos puede llevar a un aburrimiento vital, característica, parece, de la civilización occidental, la civilización más cansada de la globalidad toda.

Ahora ya no me va a quedar más remedio que entrar en la preguntita de marras que, espero, no todos recordaremos a estas alturas.

Pues bien, ¿y la administración? ¿cómo actúa? ¿cuáles son sus valores y parámetros en esto de la cultura?

La administración pública no es ese monstruo burocrático que nos han hecho creer, que incluso los mismos funcionarios hemos hecho creer que existe. La administración pública no es, creedme, un chiste de Forges, por más que todos, incluidos nosotros, nos riamos con ellos. La administración, que no es más que la maquinaria de la que la sociedad se ha dotado para gestionar aquellas cosas que no quiere, ni puede, dejar en manos del sacrosanto mercado, ha de reflexionar de continuo sobre lo que hace y sobre lo que es. Y en términos culturales ha de meditar sobre su implicación en los valores culturales que pretende defender. Puede parecer un poco esquizofrénica la irrupción del término “valores” hablando de cultura, pero, de alguna manera, incluso obtusa, es cierto.

Veamos una interpretación, tres escenarios de esas cosas que hacemos los funcionarios que nos dedicamos a la cultura.

Primer escenario: llamémoslo “Promoción cultural”. La administración (permitidme que la personalice en mí, ya que aquí estoy en representación de ella), yo, impulso la creación cultural nueva; me olvido de las famosas, y nada justas, leyes de la oferta y la demanda y me dedico a impulsar una nueva oferta y una nueva demanda: los hábitos culturales del mañana. Apuesto claramente por ayudar a crear (coadyuvar) una nueva sensibilidad para el futuro.

Y ¿qué me puede pasar? Pues que no hay demanda de consumo previa, el mercado pinta poco (no le dejo pintar), lo que realmente pinta es la ideología, el proyecto cultural, social, artístico, político por el que apuesto. Lo que hago se va a medir contra una serie de valores ya establecidos. Mi actitud crea, en sí misma, valor cultural.

Segundo escenario: llamémoslo “Difusión cultural”. Lo que pretendo ahora es mejorar las relaciones entre la oferta y la demanda, ambas pueden ser incipientes, estar larvadas o, más o menos, manifiestas y, lo que pretendo, es ayudar a reordenar la oferta para despertar una sensibilidad que, estimo, es latente.

Y aquí, en este escenario, ¿con qué me enfrento? Pues con que me encuentro a mitad de camino entre lo que realmente es mi apuesta ideológica y aquello a lo que me obliga el mercado. Y me veré obligado a darme a la econometría (si tal cosa existe) para saber qué, cuántos, cuándo me hacen caso, ... para, en su caso, motivar, mover a la población, para saber si, realmente, mi actuación consigue incidir en ese mercadeo cultural existente.

Tercer escenario: llamado “De satisfacción cultural”. Sólo que en esta ocasión soy consciente de que lo que voy a hacer es satisfacer las demandas del mercado, voy a ayudar a satisfacer la demanda explícita, o casi, del público. Porque el público siempre tiene razón, y si quiere comedia de enredo, comedia de enredo ha de tener. O, por ponernos clásicos, voy y les doy “panem et circenses”. Que está todo muy rico.

¿Cuál es el riesgo? Que me sumerja en una dinámica de “llenar por llenar” los locales. Que vaya y distorsione la ley del mercado, alterando las condiciones de riesgo normal de cualquier actividad empresarial cultural. Y además, para más inri, puedo llegar a la conclusión de que las instancias públicas (¡yo mismo!) sobran.

Ahí están los tres escenarios planteados. Tres escenarios que nunca serán puros, que siempre encontraremos mezclados en combinación, pero que ayudan a intentar formular de una manera clara los distintos niveles en los que la responsabilidad de la administración incurre. Plantean el necesario equilibrio que deberíamos buscar a la hora de plantearnos, y de llevar a cabo, políticas culturales.

Aunque ya sé que habéis entendido perfectamente mis juegos de Malabar, entre ideología, dinero y mercado, permitidme que remache con ejemplos lo que acabo de predicar.

No es lo mismo gastar dinero en facilitar una entrada subvencionada a los jóvenes a un concierto del circuito internacional, que organizar un programa de conciertos con grupos musicales del país apenas conocidos. No es lo mismo.

No es lo mismo suscribir a todas las bibliotecas, gaztelekus u otros centros culturales a ediciones de cómic a todo lujo, que organizar cursos y plataformas para el desarrollo de jóvenes dibujantes y guionistas en cualquier soporte tecnológico. No es lo mismo.

No es lo mismo editar una antología de jóvenes poetas vascos con guiños a la infancia/adolescencia, que comprar y repartir Harry Potters en todas las bibliotecas infantiles guipuzcoanas. No es lo mismo.

No todas las cosas tienen el mismo valor. No todo justifica que se gasten recursos públicos en ello. Al final estamos en lo de siempre: nuestros recursos son escasos y hay que saber qué, para quién, y cómo se usan.

Para ello hay que establecer una escala de valores, aunque sea de mínimos, para poder enjuiciar y decidir contextualizando las actuaciones que desde la administración se pueden impulsar/realizar.

O, por así decirlo, pasemos del diagnóstico (acertado) a la acción (no menos acertada).

Ahí van algunas pistas:

1.- Hay un ámbito de actuación, un ecosistema que decía antes. En ese ámbito se pueden realizar diversas políticas. Pero, permitidme, yo imagino un futuro en el que todos salgamos ganando. Para ello hay que establecer valores y estrategias que debemos compartir.

2.- Necesito, y por ello busco e impulso la creación de instrumentos de diagnóstico y planificación para ese ecosistema. Instrumentos que deben estar integrados por todos los implicados: desde el voluntariado, cada día más importante, al usuario, pasando por profesionales, redes, equipamientos, administración, etc. Todos ellos han/hemos de ayudar a definir qué somos y, aún más importante, qué queremos crear.

3.- Todo ello precisa de la no-competencia entre las organizaciones del ecosistema, sino la cooperación para competir con el exterior, con lo ajeno a nuestro ecosistema (desde el “perro no come perro” hasta evitar el “de fuera vendrán que de tu casa te echarán”) (¡Ah, no! Estoy hablando de excepción cultural, señores, no de genética).

4.- Trabajo en red, cada día más, aprovechando las sinergias que las nuevas tecnologías nos proporcionan (en este momento el personaje valioso, el recurso valioso, es aquel que comparte, distribuye información, acción, protagonismo, ..., el otro, el que guarda por conservar, es una figura del pasado). Estamos en proyectos que, como no podía ser de otra manera, evolucionan con el entorno en el que se desarrollan.

5.- “Todo no es para todos”. Tengámoslo claro. Ya nos gustaría que esta afirmación, auténtico axioma, no fuera cierta. Pero lo es. No todo el mundo va a disfrutar con todo. No, las cosas son así.

6.- Los proyectos serán transversales, todos estaremos implicados y todos sacaremos provecho de ello. Todos cumpliremos nuestro papel, todos asumiremos nuestras responsabilidades, pero en esta red de trabajo, en este trabajo en red, todos colaboraremos sin mezclar nuestras tareas, habilidades, conocimientos, ...

Todo esto, este pequeño batiburrillo que me he esforzado en explicar me exige que busque canales de comunicación, que me haga con interlocutores que se conviertan en cómplices,que desarrolle un lenguaje común en el que todos nos reconozcamos. Si es preciso, rebuscaré para encontrar mi modestia y, desde ella, dirigirme a otras instituciones, a otros grupos, solicitando su colaboración, su comprensión, su voluntad de llegar a hacer cosas que nos convenzan a todos.

Buscaré globalidad. No la globalidad, sino nuestra globalidad, en la que todos estemos representados y todos vayamos hacia ese futuro cultural, que no puedo imaginar sino radiante, en el que esta sociedad haga cultura y esta sociedad se beneficie de la cultura que hace.

Y esto es todo, amigos.


.

Culturas jóvenes e iniciativa social en Oñati

Patxi Hipólito

Técnico municipal de Juventud
Ayuntamiento de Oñati
gazte.onati@udal.gipuzkoa.net
.

En primer lugar agradezco al Servicio de Juventud de la Diputación Foral de Gipuzkoa el haber propiciado que todos nosotros nos reunamos hoy aquí, con el fin de intercambiar ideas y reflexionar en torno al tema propuesto, el de las Culturas Jóvenes. También os dedico un saludo a todos los presentes, en especial a los que trabajáis en los Ayuntamientos. Estéis dedicados exclusivamente al ámbito de la juventud en vuestros municipios, o tengáis que ocuparos de ésta y otras diversas áreas, de una cosa estoy seguro:la vuestra no es una tarea fácil.

.
INTRO

Hace bastante tiempo leí el siguiente texto de Martín de Ugalde en el libro “Herri baten deihadarra”, en el que define, de forma muy sencilla, Naturaleza y Cultura: “Natura mendiak ira, itsasoak, errekak, arrainak, animaliak, zerua, izarrak, eguzkia, zapaltzen dugun lurra; gauza edo izaki hauk ez ditu gizakiak egin. Eta kultura erreka gaineko zubiak dira, ozeanoetan zehar dabiltzan untziak, hibaietan eta itsasoetan arrantzan ari diren kanaberak eta sareak, ondo apuntatuz gero untxiak hiltzen dituzten eskupetak, gauetan zeruan zehar izarrak bezala ikusten ditugun hegazkinak, noiznahi eror litezkeela jakinik”. Cultura es, por tanto, un puente, mejor, muchos puentes, que se construyen sobre un río, sobre muchos ríos, para poder atravesarlos.

Y esto me hace pensar que tal vez todos los pueblos del planeta que construimos puentes somos culturalmente iguales en este aspecto, pero, al hacerlo a partir de un conocimiento, unas formas y unos materiales distintos en cada caso, tal vez seamos en esto culturalmente distintos, al menos en las formas y en los resultados.

Todo esto pasa por mi mente al leer a Lorea Agirre, cuando afirma que los Backstreet Boys no entran dentro de lo que entendemos por culturas juveniles de Euskal Herria. Claro, pienso “ese puente, aunque joven, no es made in Basque Country”. Me vienen a la cabeza grupos como Hot Dogs, de Urretxu; Dut, de Hondarribia; Sal, de Durango o Nuevo Catecismo Católico, de Donostia: todos puentes 100% jóvenes, y 100% nuestros. Ellos se expresan hoy en euskara, en castellano, en inglés. Ellos, junto a muchos otros más, son los protagonistas de nuestra atención e intercambio hoy aquí.

Una cosa más, antes de comenzar a hablar de Culturas Jóvenes. El rasgo que caracteriza a los jóvenes como tales es, no lo olvidemos, su particular condición de “pasajeros en tránsito” hacia la vida adulta. Esto es así también, claro, en todo lo relativo a su relación con las culturas: tal y como se encargan de recordarnos las/os expertas/os, durante la larga etapa de juventud, las “necesidades” psicológicas y biológicas que los jóvenes tienen -y hasta padecen-, condicionan, de principio a fin, cada uno de sus consumos y prácticas culturales. Podemos comprobar esto examinando cualquiera de sus propuestas, una de las mejores vías que tenemos los adultos, por otra parte, para acercarnos a sus vivencias y a su particular comprensión del mundo.


.
PROYECTO DE JÓVENES CREADORES


El consenso político vigente a lo largo de los tres últimos años en Oñati en torno al PLAN MUNICIPAL DE JUVENTUD nos ha permitido trabajar en condiciones más adecuadas en el impulso de varios de los proyectos que lo componen. En el caso concreto del Proyecto de Jóvenes creadores y Culturas Juveniles, los primeros pasos comenzamos a darlos hace unos seis años, tímidamente, dirigidos a concretar una base teórica que nos permitiera desarrollar prácticas concretas.

Sobre un contraste continuado entre la teoría formulada y las prácticas existentes entre los/as jóvenes, intentamos año tras año avanzar hacia metas y objetivos cada vez más ambiciosos.

La formulación teórica es elemental y seguramente conocida por muchos de los presentes. Nuestro proyecto de Culturas Jóvenes intenta impulsar de manera simultánea las cuatro áreas de referencia en que algunos expertos dividen las denominadas Culturas Jóvenes: 1. Difusión cultural, 2. Promoción social y cultural, 3. Creación y expresión culturales y 4. Participación social.

La difusión cultural ofrecida especialmente a los/as jóvenes es importante porque les permite el acceso a los bienes y procesos culturales existentes a nuestro alrededor. Nosotros por nuestra parte intentamos difundir especialmente los creados o emprendidos por los mismos jóvenes, pero sin excluir de ningún modo los provenientes del mundo adulto. Este concepto de difusión cultural está ligado, tal y como expresan determinados autores, al de democratización cultural (“acercar la cultura al pueblo y el pueblo a la cultura”).

La promoción social y cultural por su parte es importante porque proporciona a los jóvenes instrumentos que les ayudan a entender tanto el mundo que les rodea como sus estructuras sociales, económicas y culturales.

La creación y expresión culturales son fundamentales en sí mismas, claro, y es nuestra tarea el fomento de ambas, al margen de la disciplina y el producto concreto que los jóvenes elijan para su desarrollo.

Por último, la última área, que denominamos genéricamente participación social, es también indispensable, porque posibilita que la capacidad de crear y expresar de nuestros/as jóvenes oñatiarras cuente con vías y espacios para su concreción. El desarrollo de la participación social permite a su vez el avance en la comunidad concreta hacia la situación que los estudiosos denominan democracia cultural.

La iniciativa municipal que representamos intenta impulsar, de forma simultánea y siempre en la medida de lo posible, dos tipos de procesos distintos: el primero, el relativo a los procesos ascendentes de promoción de la capacidad expresiva de los jóvenes oñatiarras, y el segundo, el relacionado con los procesos de participación de estos jóvenes en los ámbitos culturales existentes en nuestra comunidad.

Otra cuestión importante, además de la concreción de las distintas áreas que componen las Culturas jóvenes, es establecer, de alguna manera, por dónde empezar, qué disciplinas juzgamos como las más adecuadas para el impulso de la referida metodología. En nuestro caso, dedicamos un periodo de tiempo considerable a la observación directa de las realidades culturales juveniles ya existentes en el municipio, observación que nos permitió comenzar a trabajar a partir de algunos de los intereses reales detectados, es decir, a partir, en la medida de lo posible, de algunas de las prácticas culturales concretas en las que los jóvenes oñatiarras estaban ya involucrados con anterioridad a la apertura del gazteleku municipal.


.

CULTURAS JÓVENES EN OÑATI COMO MEDIO DE EXPRESIÓN DE LA JUVENTUD VIVIDA

Aitor Uriarte, joven oñatiarra de veinticinco años y voz del grupo musical Sen, letrista ocasional del grupo, se expresa así en la canción “Bidaiari”: “Gure bidaien momenturik latzenak / bidegurutzetan galduta dabiltzanak / zalantzez jositako bidaiariak / Bidaia bakarra / bakoitzarentzat / norabide bat / hartu beharra / Zentzu ezberdinez jantzitako bideak / agian berriz topatuko direnak / aurrez-aurre / nire bidea / aurrerantza, aurrera begira”. Este grupo ofrecerá su primera actuación en directo el próximo día 2 de diciembre, en el gazteleku de Oñati. Quedáis invitados.

Sería muy difícil aventurar con exactitud el número de grupos musicales que existen hoy en Oñati, pero estimamos que pueden fácilmente haberse cuadriplicado en los últimos cinco años. La aportación hecha al panorama cultural de Euskal Herria en general y de Oñati en particular por el grupo Latzen tiene mucho que ver con este incremento de bandas.

BurdinKAKOlektiboa publicó el número 0 de su fanzine en 1996.Hasta la fecha son cuatro los números editados, además de un “número especial ”. A continuación incluyo un fragmento de una colaboración recibida en el buzón del colectivo y publicada en el número dos.

“(...)Bide berri bat iñ ebeiñ,Iñondik (Masatxuset) Iñora (Konetika) fateko, eta bidegurutzia pasaitteko, gañetik zubi aundi bat jaso ebeiñ. Eurok an kieto. Urte batian be Vuelta Pais Vascoko etapa baten metia bidegurutzian jarri ebeiñ. Goizian,
lurrian pintauta, META-ren ordez TUWAT agertu zan. Baña bankuko ipurdi andixak ez ebeiñ gauza andirik entendiau (Marinok ixixa irabazi iñ eben).

Angeltxo gaztiak, udaran, kamarako zulo baten baloi zahar bat topau eben, inflau
eta atzeko-kalera fan zan bere lagunekin fubolian jolastea. Horrelako batian baloiak paretia gañetik pasau eta ortura jausi zan. Patxi Martoluenak sardia artu eta, irrifar betez, baloia zulatu eben eta akabo!

Posdata: Aurreko domekan Troska putzua bajau eta harri-artian, reglamentozko
baloi bat ballau geben. Segurazko, Arantzazuko freile-kumiei jausi xakoin barrankura eta errekak Gesaltzako Lizunaño eruan eben. Andonik ostiko bat emun eta a
tomar por kulo bidali eben. Aurrera bolie.”


En 1997, una nueva publicación da sus primeros pasos, cogida de la mano de BurdinKAKOlektiboa, potxo argitalzuloa. He aquí la carta de presentación del proyecto:
.

“potxo argitalzuloa ekimen
independientea da, irabaz asmorik
gabekoa, edozein teknika erabiliz
sortutako adierazpen artistikoak
argitaratzea du helburu: komikia, olerkia,
argazkia, eskultura, musika, kollagea,
pintura, bertsoa, irudia...

Geure inguruan ditugun arazo eta
errealitateez interesaturik dago, beste era
batera esanda, politikagintzak izan
beharko lukeenaz eta ez denaz
interesatuta.

Pentsamendua akuilatzeko zerbait jarri
nahi du, zerbait egin, sortu eta
adierazteko gogoaren hazia erein nahi du
han-hemenka.

Ideia emankorrak, benetako pasioak
argitara emateko ahalegin guztiak egiten
ditu, ahalik eta zabalpen handiena
emanez, eraginik handiena izan dezaten.

Unean-uneko inspirazio eta intuizioak
gidatuta aritu nahi du. Ez du norabide
jakinik, mapek ez dute jasotzen haren
helmuga. Bere burua bizirik sentitzea
baino ez du eskatzen. Patuak parean
jarritakoen bila ateratzen da bidera, eta
gogo onez hartzen ditu ilusioz kutsatuta,
une batez bakarrik bada ere elkarrekin
lan egin nahi dutenak.”

.

Hasta la fecha, potxo argitalzuloa ha publicado cuatro volúmenes. El último es un poemario titulado “Nongo Nor”, cuyo autor es el oñatiarra de veintiocho años Jon Aiastui, del cual, si el auditorio se muestra receptivo, podemos leer después un poema, muy adecuado para ilustrar el tema de Culturas jóvenes que nos ocupa.

.

SEKULA GELDITUKO EZ


Sekula geldituko ez zarela
esan eta berresanda ere
nekez izango duzu bidea aurrean zabal-zabalik;
neurriz kanpoko
bi edo hiru urrats saiatzeagatik
ez zaituzte haizeek berekin eramango;
motxila argalak bizkarrean,
bero gorirako daramazun buru gaineko sonbreiruak
ez dizute norabidea erakutsiko,
ez itzalek, ez izarrek,
ez azarean eskainiko dizkizun lagunek.
Bidaia uste duzun baino luzeagoa bihurtuko da
eta maisurik ez denez
urteak, galderak eta mapak
soilik ibiliaz arinduko duzun pisua izango dira;
esku hutsik itzuliko zara agian,
eraldatuta, makurtuagoa, erdi biluzik,
bilatzen zenituen herrialdeak aurkitu gabe ziurrenera;
ez dio inporta: agurra eta eskerrak ematen
ikasita egongo zara behintzat,
hizkuntza eta kanta berriez aberastuta
eta zure eskuen trebetasunez
besteentzat geratuko den lana
asmatuko duzu azkenik bukatzen.
Orduan etxe atarian eseri ahal izango zara.
eta egunen batean, dena oroitzea duzula, herritik abiatzen den beste gazte bat
ikusiko duzu zuregana hurbiltzen
zeure bila eta zeure aholkuen eske
baina zuk, ordurako jakintsu,
ez diozu inolako gomendiorik egingo
ez badira
etengabeko mugimendua
edo haren jazkerari buruzko
ohar txiki batzuk baino.
.

A mediados de 1998, nació Big Lie fanzinea. La iniciativa surgió de un joven oñatiarra que, al trasladarse a Donostia para cursar estudios, no podía continuar con el programa musical “After Save”, que emitía junto a un amigo en la radio municipal del pueblo. Big Lie tiene hasta la fecha dos números en la calle y ha organizado infinidad de actividades culturales, que incluyen conciertos musicales, exposiciones de jóvenes creadores plásticos oñatiarras así como la publicación de múltiples artículos y colaboraciones en “Etxagok Ama Begira”, boletín informativo editado cada mes por el Gazte Zerbitzua.

Incluimos a continuación un texto del grupo Dut, de Hondarribia, publicado en el segundo número del fanzine Big Lie:

.

S.E.S.amo (osasunerako onuragarria)


Jende multzo baten artean
pertsona bakar bat
agertzen da lurrari begira,
bere tokian ez balego bezala,
irribarrez eta isilka pentsatzen aldenduz doa.
Pertsona bakoitza askotaz osatzen da.
Berak ez du, mundua ulertzen
eta mundua ez da bera ulertzeko gai.
Norbera ez da bakoitzak duen gauzarik onena,
zorteko ordea izaterik duena.
Pertsona bakoitza askotaz osatzen da
eta bakardadea bikoitza izaten da.
Bakoitza bestearen lagun handiena da.
Bera ere egunen batetan desagertuko da
baina zein ederra bitartean.
.

El último proyecto de Big Lie, presentado la semana pasada por escrito a la Comisión de Juventud para su valoración, consiste en una gira por los gaztetxes de Euskal Herria de un espectáculo que combina lectura de poesía, actuaciones de grupos musicales y graffiti en vivo, todo ello a cargo de jóvenes oñatiarras.

Hace unos pocos meses vio la luz el último fanzine del que tenemos noticia en Oñati hasta la fecha. Presenta un signo de interrogación en la portada y supone una oferta distinta a las anteriores, elaborada a partir de un formato más pequeño y de una original combinación de textos, palabras e imágenes.

Entre otras,nos ofrece una colaboración de varios jóvenes bertsolaris oñatiarras, de la cual presentamos aquí un fragmento:

.

(doinua: habanera)

Aurrekontutan lehena:
zaharberritzeko plana;
bigarren ahantzi gabe
“etxe berrien
programa ”.
Berdin gabe izan dadin
gure herriaren xarma
turismoa izango da
gu aberasteko arma.
pentsamenduak okerra
pentsatzeraino narama:
zein izango da biharko
egunaren panorama?
polita ederragotzen
ez egin alperrik lana
baizik polita egiten
lehen itsusia zana.

.

En los últimos cinco años, al menos cuarenta jóvenes oñatiarras publican sus cómics, textos, poesías, dibujos, artículos y demás aportaciones en los distintos fanzines que existen en el municipio.

No queremos terminar esta presentación de proyectos de cultura joven existentes en el municipio sin rendir un pequeño homenaje a las publicaciones anteriores a la apertura del gazteleku, concretamente aquellas que se desarrollaron en la década de los ochenta, contemporáneos del gaztetxe de Oñati: son “El Acto”, “Kro” y “Maki Berri”. Junto a ellos hay que nombrar a la revista “Auskalo”, editada completamente en euskara y que llegó a publicar nueve números entre 1985 y 1986. Los doce números que el afterboltxebike fanzine “Kro” puso en la calle son razón más que sobrada para la inclusión aquí de una de sus editoriales. Cogido a boleo de la estantería, corresponde al número diez, que fue puesto en las calles oñatiarras en carnavales de 1987. Son muchas las historias y anécdotas recordadas todavía hoy por varias generaciones de jóvenes de la localidad que convivieron con el Kro, al que se debe también una canción de los populares “Kortatu”.

.

REBELIÓN O SUMISIÓN

Por cobardía o reserva, nunca hablamos de lo que en verdad nos interesa, y cuando empezamos, pronto nos cortamos. Me refiero al tópico de que en Oñati nos aburrimos; la gente se aburre, se queja, se mosquea y se asfixia, en un ambiente más enrarecido que raro, más vulgar que especial. En tres palabras: estamos muy hartos.

Aunque el mal rollo parece que nunca va a tocar fondo, me parece que estamos en un punto crítico, y que se nos impone una reflexión seria, un esfuerzo por aclarar todo esto.


Para ello, hemos cogido prestado en parte el comunicado de una gente de Elgoibar, que salió en la prensa y que además de agradecerlo, lo he dejado así:

APATÍA: mucho hablar, poco actuar, desgana (stress,suicidios).
FRIALDAD en la convivencia, incomunicación, distancia, “mal ambiente”.
NEGATIVISMO: visión pesimista y poco crítica de la realidad.
INSEGURIDAD: recurso al abuso de las drogas, mala utilización de las mismas.
SEXO: vivencia irreal y grosera de las relaciones seksuales y afectivas.
PARO: acentúa la injusticia social y perpetúa las diferencias socio-económicas.
REPRESIÓN POLÍTICA Y SOCIAL: para no alargarnos: terrorismo de Estado.

Cabe decir que lo que está en juego es nuestra propia supervivencia, y se supone que sólo caben soluciones globales pero a la vez prácticas y concretas, que (valga la ingenuidad) introduzcan cambios en nuestra forma de vida. Empezando por buscar la manera de aumentar la comunicación.

Puedes aceptar la realidad tal como es o puedes plantar cara al asunto. Tú mis-
mo/a.

Un saludo after-boltxebike de uno que está MUY HARTO!


.

Hay mucho más aún: teatro, percusión, música coral, pintura, humoristas... Lo dejamos aquí por hoy. No sin señalar que son las propias iniciativas de los jóvenes la base y razón de ser del actual proyecto de la Comisión de Juventud del ayuntamiento de Oñati. El gazteleku debe ser un recurso pensado y organizado de la forma más eficaz posible, al servicio de dichas iniciativas. En este sentido, el papel más importante de la Comisión de Juventud y el gazteleku es el de ser ambos escuela de democracia municipal, basando sus procedimientos en valores democráticos -construcción popular- como única forma válida para fomentar la participación activa y responsable de cada joven oñatiarra, en ocasiones a título individual, y en ocasiones, a ello orientamos nuestros esfuerzos, grupalmente.
.