INFORMES:

Mikel Lizarralde - Responsable del suplemento joven del Egunkaria Barkatu Ama
Aritz Usandizaga - Miembro de la revista Entzun!
Itziar Alduntzin - Locutora de la emisora de radio Euskadi Gaztea
Alberto Irazu - Responsable de la revista Gaztetxulo

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La mejor manera de saber en qué situación se encuentra la cultura juvenil es seguir los pasos de quienes se dedican a la información juvenil en los medios de comunicación. Los cuatro periodistas reunidos en el coloquio aseguran que, tanto en los pueblos pequeños como en las ciudades, hay jóvenes de gran creatividad y dinámica. Tener cada vez más referencias culturales y controlar las nuevas tecnologías son características de la creación cultural de hoy en día, en opinión de Mikel Lizarralde, responsable del suplemento Barkatu Ama del Egunkaria. Y con él están de acuerdo Aritz Usandizaga, miembro de la revista Entzun!, Alberto Irazu, miembro de la revista Gaztetxulo e Itziar Alduntzin, locutora de la emisora de radio Euskadi Gaztea. Los cuatro son asimismo unánimes, al afirmar que el vacío más evidente está en la difusión, que se produce mucho más de lo que sale a la luz. Lo cierto es que no es fácil que cada uno dé a conocer sus propuestas por propia cuenta y riesgo: la posibilidad de tocar música, de hacer exposiciones o de publicar sus obras. Y tal vez ese es uno de los aspectos a cuidar por la administración, sin olvidarse, claro está, de la creatividad y la producción.

Según estos periodistas, hay que dar salida a la creación si no queremos que se consuma por falta de movimiento, y hay muchas formas de hacerlo, por ejemplo, dar un empujón a la difusión, entrar en esa red gigantesca del mercado, crear mercados y redes por debajo de los ya existentes, u organizar algún sistema fuera del mercado.

La difusión, como la creatividad, está muy unida a las infraestructuras. El primer paso consiste en saber dónde y cómo desarrollar las ideas, y, después, en saber cómo hacerlas llegar hasta la gente. Para eso están, por ejemplo, los locales para los jóvenes. Es decir, es importante que tanto un gazteleku como un gaztetxe, además de disponer de talleres, sala de exposición y tablados, tengan un lugar para intercambiar información, un lugar para recoger y ofrecer información entre los que se reúnen en el local o introduciendo en la red de Internet contactos y productos creativos. Ahí esta la importancia de los colectivos, como han subrayado todos los miembros de medios de comunicación y corroboran los creadores, o la importancia de tener la oportunidad de trabajar de manera colectiva.

La administración tiene mucho que decir en este ámbito de la difusión, ya que en gran medida, uno de sus mayores quehaceres es la difusión de esa propia creación cultural que queda fuera del mercado; y de hacerlo sin someterse a las leyes del mercado, es decir, sin ánimo lucrativo, con la sola vocación de dar a conocer esas nuevas y pequeñas sensibilidades.

Los representantes de los medios de comunicación que se han reunido en este coloquio son bastante críticos con la administración al analizar la relación entre los jóvenes creadores y la misma. Para ello se pueden manejar dos razones: por una parte, el fuerte choque que se produjo con los jóvenes en muchos pueblos cuando comenzaron a surgir los gaztetxes, en un pasado no muy lejano; y por otra, el hecho de que no exista un conocimiento mutuo entre los profesionales de la administración que se ocupan del ámbito joven y los comunicadores, pues aunque las dos partes actúan en el mismo campo y con el mismo interés, trabajan dándose la espalda. Y el ejemplo más simple de esto es que los jóvenes y técnicos de cultura y periodistas que se juntaron en las jornadas, se juntaban por primera vez para hablar.

Tan pronto el tema administración-jóvenes se pone sobre la mesa, aparecen quienes abogan por ciertos conceptos como el respeto a la autonomía de los creadores y al trabajo de los colectivos, concreción de los espacios decisorios, autogestión... y piden una profunda discusión. Para Usandizaga, por ejemplo, “el trabajo de la administración no es controlar, sino facilitar los recursos a la sociedad”. Irazu y Lizarralde creen que “no todas las actividades hay que hacerlas juntas”. Sin embargo “siempre hay que mantener abiertas las puertas al dialogo; el intercambio de opiniones no debe ser interrumpido”.

La complicación que aparece una y otra vez es, precisamente, saber hasta dónde se puede llegar sin controlar las iniciativas de los jóvenes, o hasta dónde hay que orientarles. Esa es la preocupación del técnico de Cultura de Eibar, José Luis González, “pues no cualquier cosa trae consigo su propia aceptación, algunas veces, además, es imposible”.

Santi Eraso, el responsable de Arteleku, piensa que los jóvenes todavía hoy utilizan un discurso marginal, que la administración no se fía de los jóvenes, que pone muchas pegas... y que ante eso el camino es el diálogo. A Eraso todo eso le parece muy bien, pero lo ve como un discurso caduco. “El diálogo es algo que hago yo, impulso la colaboración, cada vez más. Todos somos la administración, y lo que haya que cambiar tenemos que cambiarlo entre todos. Los periodistas, por ejemplo, tendrán que hacer lo mismo desde su campo, y abrir camino de diálogo. Si no vamos haciendo la administración entre todos, entonces estamos creando un sistema enfermo”. Patxi Hipólito, responsable del Gazteleku de Oñati y técnico de juventud, también repartiría la responsabilidad de la situación “mitad y mitad entre la administración y los jóvenes”.
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