INFORMES:
Koldo Almandoz - Cineasta
Jasone Osoro - Escritora
Imanol Ubeda - Músico
Jon Manzisidor - Artista

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Los propios jóvenes creadores son, al fin, los protagonistas de todas estas reflexiones. Y es interesante observar cómo se introdujeron en el camino de la creación. Los participantes de este coloquio Imanol Ubeda, músico, Jasone Osoro, escritora, Jon Manzisidor, artista y Koldo Almandoz cineasta empezaron en el mundo de la creación respondiendo a su propia vocación, y, en los dos primeros casos, la influencia recibida en casa ha sido importante. Hay que decir que ninguno de ellos vive de su creatividad, pues tienen otra profesión. Pero lo que nos interesa es que todos ellos comenzaron por su cuenta, sin utilizar la ayuda, los lugares de encuentro o recursos que ofrece la administración. Sin embargo, una cosa es internarse en la creatividad, y otra muy diferente convertirla en realidad y darle una salida.

Imanol Ubeda piensa que la situación de hace diez años y la actual no son iguales. En la actualidad existe una sensibilidad en la mayoría de los pueblos hacia grupos de música jóvenes y es más fácil que antes conseguir un local para ensayar. “Nosotros hemos avanzado desde el principio con ayuda de amigos. Empezamos con la ayuda de la familia, y luego alquilamos una cuadra en un caserío para ensayar después nos metimos en los circuitos alternativos, y gracias a ello empezamos a tocar en algunos sitios. Eso fue muy importante. Ahora notamos otra receptividad, tanto por parte de los aficionados como de la administración. Por suerte, ahora vivimos otros tiempos. Entonces encontramos muy poca confianza por parte de las autoridades municipales y no nos resulto fácil seguir adelante”. Ubeda subraya la buena salud de la música, y también opina que ha surgido una industria de la música vasca. “Hay muchos grupos, se aceptan todos los estilos y es cada vez más fácil grabar música. Creo que la cosa se ha democratizado bastante, aunque eso haya traído masificación. Pero no es malo, después el oyente o el consumidor pondrán a cada uno en su lugar”. Piensa que el mayor obstáculo está en la difusión, en introducir el producto en el mercado. Cree que hay mucho por hacer en el campo de la difusión “en el extranjero, pero también en casa”, puesto que la calidad de los grupos es buena, y las propuestas muchas.

A Jasone Osoro le entró en casa el gusanillo de la lectura, y, después, la afición por escribir. El comienzo de todo fue un cuento que le publicaron en el Egunkaria. Después recibió una oferta para escribir un libro. “A mí me ha resultado muy fácil seguir adelante, he tenido suerte”. “En realidad, para hacer literatura no se necesitan muchos recursos, efectivamente, pero si se desea mantener ese interés, el trabajo en solitario no es suficiente”, opina Jasone Osoro. “Hay mucha gente que escribe, que hace ese trabajo en solitario. Pero otra cuestión diferente es cómo se orienta toda esa fuerza, cómo se estimula, especialmente cuando parece que se impone la imagen sobre la palabra en estos tiempos de nuevas tecnologías. Los colectivos son muy importantes, porque cuando vas a la universidad vas dejando a un lado ese deseo de escribir literatura, pero el tener un grupo de amigos ayuda mucho, porque ofrece un espacio para hablar, para intercambiar los trabajos y para leer. Es importante poseer creatividad, pero también sentirse parte de un grupo de trabajo”. Osoro es miembro del colectivo literario Urruzuno de Elgoibar, un grupo que organiza conferencias, recitales y otros actos, y que también ha publicado una revista.

Jon Manzisidor, por su parte, aunque ha estudiado Bellas Artes y recibido varios premios, no ha hecho “una apuesta real para ser artista”. El arte tiene sus propias normas internas, que convierten este mundo en algo complicado. Por ejemplo, en su opinión, es más difícil ser artista que músico. Al artista se le pide una formación académica y al músico de rock, en cambio, no. “Además, en la música, la relación con el público es directa, no hay cortes, mientras que en el arte contemporáneo hay un gran desfase entre el público y la obra de arte, aquí y en todas partes.
Hay falta de entendimiento. Además, los artistas estamos muy condicionados a la hora de exponer nuestras obras. Todos los artistas seleccionados en todos los concursos a los que me he presentado, y también los jurados, han sido siempre conocidos míos. Quiero decir que siempre nos movemos los mismos. Todos procedemos del mismo contexto, y eso forma un círculo cerrado y ciego. Es difícil entrar ahí, tanto como romper las tendencias que ese círculo va poniendo en vigencia. Hay poco dinero, y tampoco hay muchas oportunidades de ganar premios o conseguir una beca. No es fácil dar el salto. Pero así ha sido siempre, antes y ahora, aquí y fuera de aquí
”.

También el mundo del cine tiene sus propias leyes, puesto que, entre otras cosas, exige grandes inversiones de dinero. Koldo Almandoz hizo sus estudios de cine en el extranjero, pero la vocación le venía de antes. Pudo mostrar su primer corto en el Festival de Cine de Donostia, pero luego él ha tenido que andar de un lado a otro para moverlo, ya que, según parece, es ahí donde está el mayor problema, en la distribución. “El trabajo se recoge en catálogos, y se hace la presentación, pero luego se pierde”. Piensa que, por el contrario, la creación tiene una gran fuerza y que existe incluso una tradición. Hay ayudas, y hasta recursos en algunas casas de cultura. “La administración se ha portado bien con nosotros, pero siempre a posteriori; hemos podido trabajar con ayuda de la familia y haciendo muchos agujeros, la administración no nos ha ayudado desde el principio. Yo soy bastante escéptico con la administración, pero sé que no se puede hacer cine sin ayuda, sobre todo quienes trabajamos con lenguas minoritarias”.

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RUPTURA DE LÍMITES ENTRE LA CULTURA EN CASTELANO Y LA CULTURA EN EUSKARA

¿Tiene la creación en euskara problemas que no surgen al crear en castellano? Es una pregunta que anda en las mentes de Ubeda y Almandoz. En opinión de Ubeda hay una ruptura absoluta entre la cultura vasca y la cultura en castellano en Euskal Herria. “El mercado del euskara es pequeño. Nosotros cantamos para la comunidad de vasco parlantes, aunque hagamos música para todos. Parece que viviéramos en un ghetto en Euskal Herria, que solo hacemos música para los euskaldunes. Aunque no existan fronteras, hay grandes límites. Seguro que entre los castellano parlantes hay muchos que no conocen la música vasca. Eso me parece preocupante”. En la opinión de Almandoz, por el contrario, el idioma en sí no es un limite, “en el Festival de Cine todos nos emocionamos con las películas de Kaurismaki. Y yo he mostrado mis trabajos en Australia y Finlandia”. El problema, más que en el idioma, está en la distribución, y debajo del mal funcionamiento de la distribución podría haber una falta de interés. “Debemos ser conscientes de cuantos son los que consumen cultura, también en lo que concierne a la producción en euskara. Somos un millón de euskaldunes, pero ¿cuantos de ellos compran libros en euskara?”.

“Koldo pregunta cuantos libros se venden en euskara,cuantos discos –dice Ubeda –. Pero, ¿qué espacio ofrecen a la creación en euskara los medios que utilizan el castellano en Euskal Herria? ¿Porqué no existe la música vasca cuando se organizan festivales gigantes? ¿Qué hacen los promotores por nosotros? Ahí debería la administración hacer un trabajo de puente, de unión; por ejemplo, implicar a promotoras que trabajan con grandes grupos para que programen también grupos de aquí”. Al fin y al cabo, cuando Frantxis López de Landetxe plantea que la administración debe ofrecer aquello que no ofrece el mercado, o que los campos de actuación de la administración no pueden ser los mismos que los de un promotor privado, que aquella debe impulsar el consumo de otro tipo de sensibilidades aunque sean minoritarias, no está haciendo sino marcar un camino que puede hacerse realidad en los ámbitos mencionados tanto por Almandoz como por Ubeda: el de impulsar las producciones locales en Euskal Herria, especialmente en euskara, y en el caso de la música hacer que las promotoras se comprometan a que en los gigantescos conciertos que se organizan en el extranjero programen algún grupo de aquí.


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HAY QUE DOMINAR LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

El tema de las nuevas tecnologías da mucho que hablar a los creadores, que creen que aportará formas nuevas a la creación y al consumo, o mejor dicho, que ha traído ya formas nuevas. En ese sentido, Ubeda cree que están ya entre nosotros los nuevos modos de hacer música, de difundirla y de consumirla, y piensa que es muy importante que esas nuevas formas lleguen a manos de todos. “La industria musical está en una encrucijada. Va a surgir un nuevo tipo de economía y tenemos que estar muy atentos, especialmente quienes cantamos en lenguas minoritarias”. Por otro lado, la influencia que tienen en el arte está muy clara. En opinión de Manzisidor “la creatividad artística es hace ya tiempo multidisciplinar, los artistas se valen de cualquier cosa para crear. Creo que Internet es un buen medio para la difusión de los trabajos artísticos y que puede ayudarnos a traspasar el círculo ciego que mencionaba antes. No sé si Internet será todo lo democrático que debería o no, pero, ahora mismo, tiene ya muchas posibilidades, porque puede hacer desaparecer los pasos intermedios. Actualmente existen ya artistas que están creando especialmente para la red”.

La influencia de la tecnología se ve bien a las claras en el cine. “Además de abaratar la producción, esta ofreciendo una mejor calidad de imagen y acelerando el proceso. Ahora, para empezar a trabajar, son suficientes una cámara digital y un ordenador”. De todos modos, está muy claro para todos que no es lo mismo, ni lo será en el futuro, escuchar música en Internet o ir a un concierto en directo.

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LA ADMINISTRACIÓN DEBE SER TAN PROFESIONAL COMO LA INICIATIVA PRIVADA

Que nos proteja, que nos dé impulso ante la iniciativa privada”, dice Ubeda cuando se le pregunta sobre la obligación de la administración. Aunque no quiere generalizar, cree que los técnicos municipales viven casi siempre “bunquerizados”. “Lo que no tienen que hacer es poner obstáculos, sino, por el contrario, ofrecer infraestructuras, preparar salas apropiadas, hacer sitio a propuestas que no sean masivas o rentables... A veces la administración actúa como la iniciativa privada, buscando el dinero, y la mayoría de los jóvenes creadores no tiene capacidad ni para recuperar los gastos. Creo que la administración debería asumirlo”.

También Osoro compara a la administración con la iniciativa privada, pero desde otro punto de vista que, además, resulta realmente interesante. “En ciertos casos la administración debería actuar como la iniciativa privada, no con ánimo de lucro, pero sí creyendo en los actos que organiza y promueve, y con ganas de venderlos y promocionarlos. Deberían, en general, ser más profesionales”. Osoro se refiere a los concursos literarios, donde a menudo se publican libros que casi no se distribuyen, y quedan escondidos en sótanos sin que lleguen a ser leídos.

A Manzisidor le parece bien dar ayudas en el mundo del arte, pero como los problemas se localizan en la difusión, cree que puede ser una iniciativa interesante desarrollar programas para educar al público, para que, de este modo, se reduzca el abismo existente entre el arte contemporáneo y el público. En opinión de Almandoz, por otro lado, es en vano acudir a la iniciativa privada cuando se concibe el cine más como creación artística que como industria. “Eso le corresponde por entero a la administración. Debería fomentar esas propuestas artísticas, las pequeñas. Eso es algo que no ocurre hoy en día, pues te piden una y otra vez que formes una empresa, y además los grandes promotores tienen más oportunidades para conseguir subvenciones. Eso es lo que la administración debe evitar, porque al fin y al cabo pagar pagamos todos y porque todas las propuestas deben tener su oportunidad”.

Por otro lado, siente la falta de protección por parte de la administración, por ejemplo en el seguimiento. “Muchas veces reparte el dinero y ya está. Ahí se termina todo su quehacer. Debería tener interés por conocer a los creadores, por saber qué están haciendo. Tiene que acercarse a los creadores y establecer unas relaciones más naturales”.

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A MODO DE CONCLUSIÓN

Puede decirse que ya se ha producido esa relación más natural, ese acercamiento de que se hablaba, porque estas jornadas han dado, al menos, la posibilidad de que la administración, los técnicos, los periodistas especializados, los creadores y los promotores privados se conozcan mutuamente. El primer paso ya está dado. Se trata, en efecto, de poner en marcha el proceso. Pero es necesario resumir algunas ideas interesantes a modo de conclusión. Por ejemplo, la necesidad básica de que la administración utilice formas democráticas en sus formas de relación con los jóvenes, lo que exige facilitar medios para impulsar la participación de los jóvenes, y al mismo tiempo afianzar infraestructuras para que los jóvenes puedan llevar adelante sus iniciativas. Sobre todo, si se da la reivindicación de infraestructuras y participación. Esa sería la idea principal de lo que es la función de la administración, y no es nada fácil concretar la manera de llevarlo a cabo. Pero, salta a la vista que la administración ha cambiado su forma de trabajar en los últimos años, y también que en el futuro tendrá que seguir cambiando. La administración debe trabajar relacionándose con la sociedad civil, construyendo puentes entre ambas. Esa es una formula que está tomando cada vez más fuerza y que, al mismo tiempo, se exige cada vez más. Por su parte la sociedad civil tendrá que cambiar la imagen que tiene de la administración, porque se trata de una relación de ida y vuelta, una relación que debe alimentarse mutuamente. Porque la administración somos todos.

Por otra parte es cierto que, fuera de esta filosofía, la zona de actuación de la administración no es neutral, no es transparente. Por un lado existe la “dificultad” propia de las relaciones con los jóvenes, pero por otro, la necesidad de trabajar en el mercado, o a la sombra del mercado, al menos. ¿Qué papel debe jugar la administración ante un mercado de consumo que se lo traga todo? ¿Cuál es el espacio de la administración? Es una preocupación profunda la que han puesto de manifiesto tanto técnicos como periodistas, e incluso los propios jóvenes creadores. La conclusión es, en general, que la administración debe ofrecer ayuda a esas otras voces que no pueden llegar al mercado; y en ese objetivo se incluye dar impulso, difundir y dar propaganda a las voces de los jóvenes creadores. Y ese es uno de sus quehaceres, ya que, además, debe crear infraestructuras para la creatividad.

Una vez se ha dado el primer paso hay que continuar impulsando el conocimiento mutuo y el trabajo en común, para que todo aquello de lo que se ha hablado y reflexionado tenga sentido; es decir, hay que seguir reuniéndose, hablando, tomando decisiones conjuntas y creando dinámicas. Ese es el siguiente paso que exige un proceso que ya se ha puesto en marcha.
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