3. ALGUNAS CLAVES INTERPRETATIVAS DE LA MOVILIDAD JUVENIL

Abordar la movilidad de los jóvenes y entender las claves que subyacen a ciertas pautas de la movilidad juvenil, exige tener presentes algunos rasgos sociológicos característicos de este sector social.

1. Uno de los rasgos peculiares que define a los jóvenes actuales es la forma en que distribuyen su tiempo. Esta distribución se caracteriza por la progresiva polarización del ciclo semanal juvenil, entre los días laborables y el fin de semana, que se ha producido durante los últimos años11.

Los días laborables son un espacio para el estudio o el trabajo, espacio de múltiples
regulaciones horarias y obligaciones laborables, domésticas y formativas. En contraposición a la semana laboral, durante el fin de semana se concentran la mayoría de las actividades de ocio de los jóvenes.

Esta polarización es absoluta en el caso de los estudiantes con dependencia familiar, y disminuye conforme los jóvenes inician su proceso de inserción laboral y emancipación familiar, situación ésta en la que disfrutan de menos tiempo libre que quienes conviven con su familia de origen.

Este ocio juvenil de fin de semana tiene su punto álgido durante las noches de los sábados, momento en el que una parte importante de los jóvenes inicia, consolida y refuerza su pertenencia a grupos de coetáneos, con quiénes se divierten, relacionan y establecen redes de cooperación de gran contenido emocional, en las que construyen su identidad compartida.

2. Estas actividades de ocio tienen dos componentes fundamentales que se hallan interrelacionados y que es preciso subrayar: se practican en torno al consumo de alcohol y, en mucha menor medida, otras drogas; e implican la realización de múltiples desplazamientos.

Datos de un estudio realizado a escala estatal por la Universidad Carlos III de Madrid y el Real Automóvil Club de España, indican que el 83% de los jóvenes que salen a zonas de copas los viernes y sábados consumen alcohol, y de ellos el 30% que supera el límite de alcohol permitido en el momento de realizar la encuesta, iba a conducir un vehículo esa noche12.

Dejando a un lado el consumo de alcohol y su relación con la siniestralidad vial, que se
abordará posteriormente, hay que remarcar que los desplazamientos nocturnos de los
jóvenes están ligados, en gran parte, al uso de vehículos motorizados.
Desgraciadamente la encuesta de movilidad del Gobierno Vasco no aporta datos sobre la movilidad de fin de semana, sin embargo, es notoria la utilización masiva del coche y la moto por parte de los jóvenes para acudir a establecimientos hosteleros y otros puntos de reunión juvenil.

Esta alta utilización nocturna de los vehículos motorizados se halla relacionada con distintos factores.

A) Por una parte, la juventud constituye una etapa de experimentación y de autoafirmación, en la que el gusto por el riesgo y la velocidad se dan en mucha mayor medida que en otros sectores sociales, lo que explica el fuerte apego que amplios sectores juveniles muestran por las conductas competitivas y exhibicionistas, así como su afición por aquellos vehículos que pueden ofrecer dichas sensaciones.10

11 Un excelente y exhaustivo análisis sobre las pautas temporales de los jóvenes se puede encontrar en la obra de Josune Aguinaga y Domingo Comas: “Cambios de hábito en el uso del tiempo. Trayectorias temporales de los jóvenes españoles”. Instituto de la Juventud. Madrid, 1997.
12 Informe “Alcohol, jóvenes y conducción”, realizado por la Universidad Carlos III de Madrid y el Real Automóvil Club (RACE), en Diario Vasco, edición del 9 de febrero de 2002.
B) En muchos casos este uso de los vehículos motorizados se explica por la imposibilidad de realizar dichos desplazamientos en transporte público, andando o en bicicleta, en particular en el caso de los jóvenes guipuzcoanos que viven en localidades pequeñas, y que se ven obligados a desplazarse a una mayor distancia para poder acceder a gran parte de sus actividades cotidianas y recreativas13.

C) En el caso de los coches, hay que tener en cuenta que además constituyen un cubículo que aporta intimidad, en unas edades en las que en muchas ocasiones suele resultar difícil disponer de un espacio propio y discreto para mantener relaciones sexuales.

D) Como se ha podido comprobar anteriormente, esta motorización juvenil no es homogénea en relación con el género, siendo considerablemente menor en el caso de las chicas.

3. Las modificaciones en las pautas de movilidad que se dan en los jóvenes en función de la edad están directamente relacionadas con los correspondientes cambios que en paralelo se producen en su situación ocupacional.

Así, en el intervalo de 15-19 años, el 7% de los jóvenes guipuzcoanos trabaja, y el 93% estudia; mientras que entre los 25 y 29 años, el 77% trabaja, y el 11% estudia. Esta transición hacia el mundo laboral determina, en parte, los cambios en las formas de la movilidad juvenil.

Las principales razones que subyacen a estos cambios son:

A) El sistema educativo, en sus distintos niveles, suele ofrecer a los alumnos la posibilidad de acceder de una forma cómoda desde los domicilios a los centros educativos, a través del transporte colectivo (en autobús, fundamentalmente).

B) La relativa cercanía de los centros educativos respecto de los domicilios (exceptuando la enseñanza universitaria), es un elemento que facilita el acceso peatonal o en transporte público.

C) La posibilidad de desplazarse en vehículos motorizados está regulada legalmente en
función de un criterio de edad. Así, sólo es posible circular en ciclomotor a partir de los 16 años, y en coche y motocicleta, a partir de los 18 años, edades en las que, como hemos visto, la mayor parte de los jóvenes son estudiantes. Una vez cumplidos los 18 años, los jóvenes son el principal colectivo que accede a los permisos de conducción. Según datos de la Dirección General de Tráfico correspondientes a 1995, de los 530.000 permisos de categoría B-1, el 67% correspondía a jóvenes de entre 18 y 20 años14.

D) El acceso al mundo del trabajo genera a los trabajadores una gran dependencia respecto del coche. Así, el 75% de los jóvenes guipuzcoanos trabajadores utilizan el automóvil, frente al 37% de los jóvenes estudiantes15.

Como se ha visto anteriormente,este elevado uso del coche entre los jóvenes trabajadores no es exclusivo de éstos, sino que es similar a todos los trabajadores, independientemente de cual sea su edad.

Este hecho se halla relacionado con la desconexión que en muchas ocasiones se produce entre la localización de los centros de empleo y el sistema de transporte público.

13Un indicador de esta afirmación lo podemos encontrar en el hecho de que el porcentaje de jóvenes guipuzcoanos de entre 15 y 29 años que utiliza el coche todos los días de la semana sea del 26% en el caso de los residentes en Donostia - San Sebastián, frente al 60% de los jóvenes que viven en municipios menores de 10.000 habitantes. Siadeco (2001), ibid.
14Antonio Ramos (1998): “Informe preliminar del grupo de trabajo "Salud y Calidad de Vida"”. Plan Joven de Zaragoza. Ayuntamiento de Zaragoza.
15 Fuente: Siadeco (2001), elaboración propia.
Se podría pensar que esta mayor motorización de los jóvenes trabajadores podría ser
también debida a su previsible mayor nivel de renta y, consecuentemente, mayor posi
bilidad de adquirir un vehículo a motor.Pues bien,como se puede comprobar en el
gráfico adjunto, la realidad es que el mayor uso del coche por parte de los jóvenes en
Gipuzkoa, está en mucha mayor medida relacionado con el hecho de estar trabajando que con la renta de que disponen.

Así, la mayoría de los jóvenes trabajadores, incluso los que ganan menos de 50.000 ptas. al mes, utilizan el coche al menos 3 veces a la semana, nivel de motorización que no alcanza el resto de jóvenes, ni siquiera los que disponen de ingresos elevados.
4. El uso del coche, y más aún el de la moto, es mayoritariamente un hábito masculino en todos los casos, con independencia del nivel de renta, estudios, situación ocupacional, etc.

5. La elevada utilización del coche y de la moto por parte de los jóvenes está íntimamente ligada a la situación de bloqueo emancipatorio en la que se encuentran éstos.

La enorme precariedad laboral, las bajas retribuciones y la carestía de la vivienda que se produce en nuestra sociedad trae consigo que una parte significativa de la presente generación juvenil perciba la dificultad de poder aspirar a alcanzar a corto-medio plazo un nivel de vida similar o superior al de sus padres.

Este hecho explica, en gran medida, el considerable retraso en la edad a la que se produce la emancipación de la generación joven actual16, y que un número muy elevado de jóvenes ocupados opten por permanecer en sus familias de origen, pudiendo así disponer de una considerable capacidad de gasto. En estos casos, gran parte de las rentas no van dirigidas a sufragar los gastos domésticos, que son asumidos por la familia, sino a la adquisición de bienes de consumo de carácter no básico, entre los que destaca la compra y mantenimiento de coches y motos (un 25% de los jóvenes españoles compran cada año, coche o moto).12

16 En Gipuzkoa tan sólo el 16% de los jóvenes de entre 15-29 años vive de sus ingresos en un hogar independiente (Fuente: Siadeco, 2001), y el 9% en la Comunidad Autónoma del País Vasco, (Fuente: Gabinete de Prospección Sociológica, “Juventud vasca 2000”. Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz, 2000).