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| 1.
Los datos de que disponemos indican que tanto en Gipuzkoa como en el resto
de la Unión Europea, los jóvenes constituyen el sector social
más implicado en accidentes de tráfico, y además en
una proporción superior con respecto al peso que representan sobre
el conjunto de la población y del censo de conductores. Según
datos de 1995, en la Unión Europea fallecen anualmente más
de 14.000 jóvenes de entre 15 y 24 años como consecuencia
de accidentes de circulación17. Este fenómeno está aumentando de manera alarmante en los últimos años. Así, según datos del Departamento de Transportes y Carreteras de la Diputación Foral de Gipuzkoa18, en 1997 el 17% de los accidentes mortales registrados en Gipuzkoa estuvieron protagonizados por jóvenes de entre 18 y 25 años; en 1998 el porcentaje aumentó al 27%; y en 2000 al 41%. Hay que llamar la atención sobre el hecho de que los jóvenes de entre 18 y 25 años representaban en 1996 tan sólo el 13% de la población guipuzcoana, y un porcentaje similar de los permisos de circulación sobre el total del censo de conductores. Estos datos coinciden con los que se registran en el conjunto del Estado español, en donde, según datos de la Dirección General de Tráfico19, un 35% de los muertos en carretera son jovenes mayores de 14 años y menores de 30 años. De hecho, los accidentes de tráfico representan la primera causa de fallecimiento prematuro en personas de entre 1 y 44 años en el Estado español. |
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![]() FUENTE: Memoria 1999. Guardia Municipal. Ayuntamiento de San Sebastián, 1999. |
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A través de los medios de comunicación se tiende a proyectar
una imagen homogénea sobre los jóvenes, y la siniestralidad
vial es uno de los ámbitos a los que se vincula reiteradamente a
los jóvenes, cuando tan sólo un porcentaje muy pequeño
de ellos se ve implicado en este tipo de siniestros. En efecto, desde los
medios de comunicación se ignora deliberadamente el hecho de que
no todos los jóvenes están expuestos al mismo nivel de riesgo
de sufrir u ocasionar un accidente. Distintos estudios demuestran que sólo
una minoría de jóvenes (estimada en un 17% en el caso de Francia20) acumula la mayor parte de los riesgos de la carretera, y que estas conductas de riesgo son indisociables de otras en distintos ámbitos de la vida social que protagonizan estos mismos jóvenes. Se trata de jóvenes con un perfil caracterizado por presentar dificultades para aceptarse a si mismos y proyectarse de cara al futuro,que viven el presente sin preocuparse del futuro, y que no reconocen las leyes como legítimas. 17 Revista Tráfico, edición de noviembre de 1995. 18 Diario Vasco, ediciones del 23 de octubre de 2000, y 11 de septiembre de 2001. 19 El País, edición del 2 de diciembre de 2001. 20 Pierre Le Quéau, Christine Olm: Une minorité de jeunes prend tous les risques, en Chroniques d'une guerre non déclarée. Institut National de la Jeunesse et de l'Éducation Populaire. Paris, 2000. |
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En Gipuzkoa, al igual que ocurre en todo el conjunto de la Unión
Europea, los accidentes de tráfico en los que se ven involucrados
los jóvenes están estrechamente relacionados, por este orden,
con la comisión de imprudencias al volante, el exceso de velocidad
y el consumo de alcohol. Está muy extendido el estereotipo de que el exceso de velocidad y el consumo de alcohol u otras drogas son causas de accidentes específicamente juveniles. Sin embargo, estudios elaborados en distintos países21 indican que la realidad es justamente la contraria, ya que siendo un factor relevante el consumo de alcohol como elemento asociado a los accidentes juveniles, el porcentaje de accidentes debidos al exceso de velocidad como al consumo de alcohol u otras drogas aumenta en función directa a la edad. Sí destacan, en cambio, los conductores menores de 24 años, en protagonizar en mayor proporción que el resto de grupos de edad, accidentes ligados a fallos humanos y a imprudencias al volante. También hay que subrayar que los jóvenes que superando el límite de alcohol permitido están dispuestos a conducir vehículos representan un 5,6% de todos los jóvenes que salen22, ya que muchos no beben, o no lo hacen en cantidad excesiva. Esta cifra si bien matiza notablemente las alarmantes noticias generalizadoras sobre las conductas de riesgo de los jóvenes, no es en absoluto despreciable ya que, por lo general, la ocupación de los vehículos durante las noches de los fines de semana suele ser muy alta, de tres o más pasajeros, que comparten el mismo riesgo de accidente aunque no conduzcan. 4. La mayor parte de los accidentes protagonizados por jóvenes suelen producirse durante el fin de semana, desde las ocho de la tarde del viernes hasta la madrugada del domingo. Es de reseñar que entre 1997-98 el número de accidentes mortales nocturnos se ha incrementado en Gipuzkoa considerablemente, pasando del 30% al 50% del total de accidentes23. 5. Según un estudio encargado por la empresa aseguradora Línea Directa Aseguradora24, el 13% de las personas de entre 18 y 24 años se confiesa «temerario »al volante, y el 34% reconoce que le gusta mucho la velocidad. Por otra parte, los jóvenes de entre 25 y 34 años, son quienes cometen un mayor número de infracciones. Estas cifras decrecen a medida que asciende la edad. A este preocupante dato hay que añadir otro,proveniente de un informe realizado por la Universidad Carlos III de Madrid y el Real Automóvil Club de España, que señala que el 30% de los jóvenes que consumen alcohol los fines de semana reconoce que esa noche están dispuestos a conducir un vehículo pese a superar los límites legales de alcohol25. 6. Muchos de los siniestros en los que resultan implicados los jóvenes están también relacionados con otros factores que aumentan la probabilidad de sufrir un accidente, como es el hecho de que con frecuencia sean producidos por vehículos de segunda mano, y el que, a menudo, se hallen sobreocupados. 7. Hay distintas teorías que pretenden explicar las conductas imprudentes y no racionales de esa minoría de jóvenes que asume riesgos al volante. Como se ha señalado anteriormente, resulta evidente que la juventud constituye una etapa de experimentación, de búsqueda de sen- 21 Estudio de Línea Directa Aseguradora, en Revista Tráfico nº119, edición de octubre de 1996; Estudio conjunto entre la Universidad de Valladolid y la Dirección General de Trafico, en Revista Tráfico, edición de marzo de 1997. INJEP: Chroniques d'une guerre non déclarée. Institut National de la Jeunesse et de l'Éducation Populaire. Paris, 2000. 22 Informe Alcohol, jóvenes y conducción, ibid. 23 El Diario Vasco, edición del 11 de septiembre de 2001. 24 El Correo, edición del 27 de noviembre de 2001. 25 Informe Alcohol, jóvenes y conducción, ibid. |
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| saciones,
en la que el gusto por el riesgo y la velocidad se dan en mucha mayor medida
que en personas de mayor edad. En opinión de distintos expertos, otra razón cabría encontrarla en el hecho de que los jóvenes perciben peor los riesgos y los niveles reales de peligro a los que se exponen, que las personas de mayor edad, debido a que a estas edades es más frecuente la sensación de invulnerabilidad, fruto de su falta de experiencia vital26 A juicio de otros autores, dichas conductas no pueden explicarse atendiendo a la falta de experiencia al volante, ya que hay constatación empírica internacional de que el riesgo de sufrir un accidente por parte de los jóvenes conductores sin experiencia es superior a los de edades superiores sin tampoco experiencia27. Según este punto de vista, cabría interpretar tales conductas de riesgo como manifestaciones inconscientes de la frustración y el desencanto que les produce a ciertos jóvenes la incertidumbre hacia el futuro con la que se encuentran muchos de ellos, y el retraso forzado de la edad de emancipación familiar28. 8. La siniestralidad juvenil, al igual que la adulta, presenta perfiles heterogéneos si atendemos al género. Así, las chicas registran unas tasas de siniestralidad aproximadamente 2,5 veces inferiores a las de sus coetáneos masculinos, y adoptan una actitud considerablemente más prudente a la hora de conducir un vehículo a motor. Este hecho parece estar relacionado con el mayor nivel de riesgo que asumen los chicos en relación con las chicas (circulando a altas velocidades, o conduciendo tras haber ingerido alcohol u otras drogas), actitudes más ligadas al ámbito masculino, y con las que se pretende mostrar al grupo y a las chicas su hombría, a través de su valor, audacia y habilidad al volante. 9. Mención especial merece la siniestralidad que registran los jóvenes que utilizan motocicletas y ciclomotores. Según datos del Instituto de Tráfico y Seguridad Vial (Intras)29 referentes al Estado español, el 50%de los adolescentes de entre 15 y 17 años que han muerto en accidentes de tráfico ocurridos en vías urbanas circulaban en ciclomotores y el 21% en motocicletas. También en este capítulo la tendencia registrada resulta alarmante,dado que durante el período 1993-2000 el número de fallecidos en accidentes de moto y ciclomotor se ha incrementado en un 130%. En el año 2000 en Donostia-San Sebastián, 731 de las 1260 víctimas en accidentes de tráfico, cerca del 60%, correspondían a ocupantes o conductores de motocicletas y ciclomotores. 26 Jean-Pascal Assailly: Pourquoi les jeunes ont-ils plus d'accidents que leurs aînés?, en Chroniques d'une guerre non déclarée. Institut National de la Jeunesse et de l'Éducation Populaire. Paris, 2000. 27 Jean-Pascal Assailly: Quelques exemples internationaux, en Chroniques d'une guerre non déclarée. Institut National de la Jeunesse et de l'Éducation Populaire. Paris, 2000. 28 Cristina Lecina, en Revista Tráfico nº133, edición de noviembre-diciembre de 1998. 29 El Correo, edición del 2 de octubre de 2001. |
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